Estudios 1 a 2
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PER300
La incredulidad de los judíos
La perícopa 300 trata de la incredulidad de los judíos ante las señales realizadas por Jesús, episodio relatado únicamente por Juan (Jn 12,37-50), situado en el Templo de Jerusalén el miércoles 30 de marzo del año 33. En contraste, la ofrenda de la pobre viuda ilustra la fe auténtica. Jesús invierte los criterios humanos: la verdadera generosidad no se mide por la cantidad dada, sino por la disposición del corazón, que ofrece a Dios todo lo que uno es.
Juan 12.37-50 (Reina-Valera 1909) :Empero habiendo hecho delante de ellos tantas señales, no creían en él.Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: ¿Señor, quién ha creído á nuestro dicho? ¿y el brazo del Señor, á quién es revelado?Por esto no podían creer, porque otra vez dijo Isaías:Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; porque no vean con los ojos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane.Estas cosas dijo Isaías cuando vió su gloria, y habló de él.Con todo eso, aun de los príncipes, muchos creyeron en él; mas por causa de los Fariseos no lo confesaban, por no ser echados de la sinagoga.Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.Mas Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;Y el que me ve, ve al que me envió.Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.Y el que oyere mis palabras, y no las creyere, yo no le juzgo; porque no he venido á juzgar al mundo, sino á salvar al mundo.El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.Porque yo no he hablado de mí mismo: mas el Padre que me envió, él me dió mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que, lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER301
El discurso escatológico en el Monte de los Olivos
Análisis del discurso escatológico de Jesús en el Monte de los Olivos, basado en los Evangelios. Jesús habla de la destrucción del Templo y de la llegada del fin de los tiempos, revelando sus capacidades proféticas y la continuidad de su misión después de la crucifixión. Dirigido a lectores que desean profundizar en su comprensión teológica.
Marcos 13.1-28 (Reina-Valera 1909) :Y SALIENDO del templo, le dice uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios.Y Jesús respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada.Y sentándose en el monte de las Olivas delante del templo, le preguntaron aparte Pedro y Jacobo y Juan y Andrés:Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿y qué señal habrá cuando todas estas cosas han de cumplirse?Y Jesús respondiéndoles, comenzó á decir: Mirad, que nadie os engañe;Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán á muchos.Mas cuando oyereis de guerras y de rumores de guerras no os turbéis, porque conviene hacerse así; mas aun no será el fin.Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores serán estos.Mas vosotros mirad por vosotros: porque os entregarán en los concilios, y en sinagogas seréis azotados: y delante de presidentes y de reyes seréis llamados por causa de mí, en testimonio á ellos.Y á todas las gentes conviene que el evangelio sea predicado antes.Y cuando os trajeren para entregaros, no premeditéis qué habéis de decir, ni lo penséis: mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.Y entregará á la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo: y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán.Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.Empero cuando viereis la abominación de asolamiento, que fué dicha por el profeta Daniel, que estará donde no debe (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan á los montes;Y el que esté sobre el terrado, no descienda á la casa, ni entre para tomar algo de su casa;Y el que estuviere en el campo, no vuelva atrás á tomar su capa.Mas ¡ay de las preñadas, y de las que criaren en aquellos días!Orad pues, que no acontezca vuestra huída en invierno.Porque aquellos días serán de aflicción, cual nunca fué desde el principio de la creación que crió Dios, hasta este tiempo, ni será.Y si el Señor no hubiese abreviado aquellos días, ninguna carne se salvaría; mas por causa de los escogidos que él escogió, abrevió aquellos días.Y entonces si alguno os dijere: He aquí, aquí está el Cristo; ó, He aquí, allí está, no le creáis.Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y darán señales y prodigios, para engañar, si se pudiese hacer, aun á los escogidos.Mas vosotros mirad; os lo he dicho antes todo.Empero en aquellos días, después de aquella aflicción, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su resplandor;Y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes que están en los cielos serán conmovidas;Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en las nubes con mucha potestad y gloria.Y entonces enviará sus ángeles, y juntará sus escogidos de los cuatro vientos, desde el cabo de la tierra hasta el cabo del cielo.De la higuera aprended la semejanza: Cuando su rama ya se enternece, y brota hojas, conocéis que el verano está cerca:Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org